Parque industrial de Ituzaingó | Una planta de producción de pasta fluff se radicará en Corrientes

Una planta de producción de pasta fluff se construirá en Ituzaingó, con una inversión de USD 2000 millones por parte de la empresa Arpulp S. A., de capitales nacionales, que generará 13 000 puestos de trabajo directos e indirectos y una capacidad proyectada de 800 000 toneladas anuales.

El gobernador Juan Pablo Valdés definió la inversión como “un primer paso muy importante para el desarrollo” de Corrientes. “Me reuní con Alejandra Aranda, CEO de ARPULP S.A., y su equipo, para iniciar el camino hacia la creación de una planta para industrializar fibra de pino de alta calidad”, posteó en la red social X.

Según el gobernador, esta es “la mayor inversión privada en la historia de la provincia” y es posible porque el Gobierno de Corrientes generó “las condiciones necesarias para que el sector privado confíe e invierta, garantizando seguridad jurídica e infraestructura estratégica mediante nuestros 18 parques industriales y los puertos” de la capital provincial e Ituzaingó.

Arpulp es una empresa vinculada al Grupo Clarín, cuyo holding ya tiene fuerte presencia en el sector a través de Papel Prensa, y uno de sus principales accionistas, José Antonio Aranda, posee grandes extensiones de campos arroceros y forestales en Corrientes.

La firma, que se instalará en el parque industrial de Ituzaingó, producirá pasta fluff, una celulosa de fibra larga derivada del pino, clave para la fabricación de productos de higiene absorbente como pañales, toallas femeninas y soluciones para la incontinencia, un insumo esencial en la vida cotidiana, cuya demanda global continúa en crecimiento, impulsada por tendencias demográficas, mejoras en estándares de higiene y expansión de mercados, informó La Nación.

@JPValdesok

La pasta fluff se caracteriza por su alta capacidad de absorción, suavidad y eficiencia en la distribución de líquidos, lo que la convierte en un componente crítico para la industria sanitaria. Además, su uso se extiende a productos médicos, telas no tejidas y desarrollos asociados al cuidado de la salud y embalajes.

La posibilidad de producir este tipo de celulosa en el país no solo implica sustituir importaciones, indicaron, sino también posicionar a la Argentina en segmentos de mayor valor agregado dentro de la cadena global.

“Tendremos por delante varias etapas críticas para llevar el proyecto a su fase final. Durante 2026, la prioridad será realizar un estudio ambiental profundo, alineado con los estándares de calidad y seguridad mundiales para esta categoría. Por otro lado, el fondo de inversión Pegasus comenzará con las tareas de búsqueda de financiamiento estratégico de gran escala. En esa hoja de ruta, para 2027 estaremos concentrados en la ingeniería básica y de detalle”, anticipó Alejandra Aranda, que firmó con Valdés el acuerdo de inversión en un encuentro en el Centro Administrativo de Corrientes, en esta capital.

En tanto, Fernando Correa, a cargo de la tecnología industrial del proyecto, explicó que, “si todas las exigencias financieras logran avanzar en término, entre 2028 y 2030” la empresa estará dedicada “a la construcción de la planta modelo, para comenzar a operar a pleno hacia finales de 2030”.

Arpulp

La página web de Arpulp S. A. detalla el denominado Proyecto Ituzaingó, que, “como parte del proceso productivo”, generará “un excedente de 88 MW disponibles para la red” de energía eléctrica.

La planta cumplirá con las “mejores prácticas internacionales” y “los estándares ambientales más estrictos”, mientras que la producción estará “destinada a mercados globales”.

El Consejo Foresto-Industrial Argentino (Confiar) definió el anuncio de la planta en Corrientes como una “noticia estratégica que valida las expectativas positivas respaldadas por las condiciones excepcionales del país en el sector foresto-industrial y abre una nueva etapa de desarrollo con impacto federal”.

“A su vez, incrementará la capacidad exportadora del país, generando nuevas fuentes de divisas en un contexto donde su ingreso resulta clave para el desarrollo. Corrientes, y en particular la región de Ituzaingó, se consolidan como un polo estratégico para el crecimiento de la industria forestal, potenciando una base productiva ya existente”, agregó la entidad.

Confiar representa a un sector que involucra más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales el 80 % se concentra en la Mesopotamia.

La planta para industrializar fibra de pino de alta calidad y exportarla al mundo proyecta una facturación anual cercana a los 900 millones de dólares.

En lo inmediato, ya comenzaron los trabajos de evaluación ambiental, a cargo de la consultora Econsul Ingeniería Ambiental que, junto con el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA), llevará adelante este proyecto bajo las normas más exigentes del mundo en materia de cuidado ambiental.

CGP

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