Foto: decenas de miles marcharon a la Plaza de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, para recordar los 50 años del golpe de Estado de 1976, el martes 24 de marzo de 2026. Tomás Cuesta/Instagram.
• Un 24 de marzo muy especial se vivió este martes en la Argentina: decenas de miles marcharon a la Plaza de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, para recordar los 50 años del golpe de Estado de 1976, el inicio de la dictadura cívico-militar-eclesiástica que sembró el terror en el país hasta 1983, mientras el gobierno del ultraderechista Javier Milei sostiene un plan económico muy parecido al que impuso con sangre, tortura y desapariciones la junta militar hace medio siglo.
“Son 30 000 y que nos digan dónde están”, expresaron los organismos de derechos humanos sobre los desaparecidos en el acto central, que comenzó pasadas las 16.30, y donde, como todos los años, se leyó un documento.
En el palco, estuvieron en primera fila Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo; Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, y Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz.
“Estamos juntos nuevamente en esta histórica plaza y en todas las del país con profunda convicción para afirmar que la memoria se defiende luchando”, manifestaron los organizadores en la lectura.
Al cuestionar la postura del Gobierno, que relativiza la cifra de desaparecidos, los organismos señalaron que “son 30 000 y fue genocidio”. “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”.
El golpe de Estado de 1976 “instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones”, dice el documento, al que se puede acceder acá.
La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue “desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas”.
“El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada”, recordaron.

El texto señala que Milei “impulsa el mismo programa que impusieron las grandes empresas en la dictadura cívico-militar para maximizar sus ganancias y profundizar la dependencia”.
“El gobierno de La Libertad Avanza profundiza la dependencia de [el presidente de EE. UU., Donald] Trump y el imperialismo norteamericano. Ataca los derechos populares y obedece los mandatos del FMI con una reforma laboral esclavista, votada por las fuerzas oficialistas y aliadas. Para esto contaron con el apoyo imprescindible de diputados y senadores que responden a gobernadores que aplican el ajuste. A esto se le suman otras contrarreformas como la previsional, tributaria, política y penal, mientras entrega los bienes comunes como botín del extractivismo más feroz”, advirtieron.
El documento denuncia “el vaciamiento de las políticas públicas solidarias” y repudia “el brutal ataque a las y los jubilados y la represión a todas las movilizaciones populares”, como ocurre los miércoles frente al Congreso. “¡Exigimos el aumento de las jubilaciones ya! ¡Justicia para Pablo Grillo y castigo a los responsables!”, agrega.
En el centro de las críticas, Milei es señalado por su alineamiento con “el sionismo genocida”. “Nos pronunciamos por una Palestina libre. Repudiamos el genocidio en Gaza y la agresión de EE. UU. e Israel contra el pueblo de Irán”, señala el escrito.
Mientras las movilizaciones para exigir Memoria, Verdad y Justicia se realizaban en las principales ciudades del país, entre ellas, Corrientes y Resistencia, el gobierno de Milei aprovechó la fecha para reiterar su planteo de “memoria completa” mediante la difusión de un video titulado Las víctimas que quisieron esconder.
El objetivo es confrontar con “una visión sesgada y revanchista”, que atribuyó a las políticas de derechos humanos impulsadas desde 2003 por el kirchnerismo.
El eje del discurso del gobierno libertario consiste en equiparar a los crímenes de la guerrilla en la década del 70 con los delitos del terrorismo de Estado.
CGP y agencia NA
