El entramado que desentrañó el fiscal: quién es quién y cuál fue el modus operandi para las presuntas coimas en la Andis

La investigación judicial sobre las supuestas coimas que se pagaron en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), en el marco de la compra de medicamentos del programa Incluir Salud, echó luz sobre quiénes participaron del entramado delictivo y el modus operandi, que llegó a la Justicia por los famosos audios del extitular del organismo Diego Spagnuolo, que este miércoles declaró ante el juez Sebastián Casanello.

Según el dictamen del fiscal Franco Picardi, difundido el viernes último, en la Andis “se montó una organización” que se dedicaba a la recaudación, traslado y distribución de fondos provenientes de droguerías y proveedores bajo la forma de una asociación ilícita.

En el centro de esa estructura quedó el empresario Miguel Calvete, a quien se le atribuye el rol de mediador entre las droguerías y el Estado como “director paraestatal de la Andis”.

El dictamen de Picardi reproduce conversaciones y chats donde se mencionaría a Karina Milei recibiendo un 3 % del dinero de las maniobras.

En una de esas conversaciones, Calvete habla con su hija Ornella que este martes renunció a su cargo en el Ministerio de Economía por hallarse en su domicilio unos USD 700 000 sobre las negociaciones con los proveedores, donde el padre le dice: “No hace falta… con el 3 % a KM está perfecto”.

La Andis “se constituyó como una agencia en la cual existió un esquema estructurado y sostenido de direccionamientos de contrataciones públicas y, en consecuencia, por las características, de defraudación al erario nacional, instrumentado mediante el uso del sistema informático SIIPFIS como herramienta de aparente transparencia”, escribió Picardi acerca de la agencia que conducía Spagnuolo.

La causa judicial que involucra a Calvete derivó de la pesquisa sobre presuntos retornos en la Andis y, como parte de las investigaciones, el Ministerio Público Fiscal pidió una serie de allanamientos en inmuebles de los principales apuntados que revistaban con cargos en organismos estatales.

Tras los procedimientos, se conoció que en la propiedad de Ornella Calvete se secuestraron dinero en efectivo, documentos y dispositivos electrónicos, hechos que alimentaron la sospecha de maniobras de corrupción vinculadas a contratos con proveedores públicos y posibles retornos ilícitos.

Según reconstruyeron los investigadores, Ornella Calvete alertó a su padre, mediante un mensaje a su celular, sobre la presencia de la policía en la planta baja de su vivienda el 12 de septiembre de 2025.

En el mismo diálogo, el padre le aconsejó seguir instrucciones y abordó temas vinculados a la situación financiera de la firma Indecom y la disponibilidad de “cash blanco”.

El dictamen fiscal demostró que, en esa conversación entre padre e hija, Miguel Ángel Calvete sugirió qué responder si le preguntaban por el dinero: “por si entran acá y me ven con mosca” o “digo que me lo prestó alguien, olvidate”.

Los efectivos de la Fiscalía encontraron cerca de 700 000 dólares, en diferentes monedas extranjeras, en ese domicilio durante un procedimiento realizado el 9 de octubre último.

“Estas acciones ilícitas se lograron llevar a cabo por acuerdos espurios entre, por un lado, funcionarios/as de la Agencia Nacional de Discapacidad (“ANDIS”) y, por el otro, personas del sector privado vinculado a las droguerías y prestadoras de medicamentos e insumos de alto costo y baja incidencia. Todas estas personas, de manera coordinada y de común acuerdo, integraron una organización delictiva a los fines de cometer ilícitos que les permitió obtener amplias sumas de dinero de manera indebida, en perjuicio de la administración pública y en particular del sector poblacional con discapacidad, y especialmente vulnerable que goza pensiones no contributivas y no posee otra cobertura de salud (lo que abarca a madres con 7 hijos, mayores de 70 años en situación de pobreza, entre otros)”, escribió Picardi en el dictamen.

La maniobra se implementaba a través del programa Incluir Salud y en la consecuente compulsa de precios del Sistema Integrado de Información y Administración de Prestaciones con Discapacidad (SIIPFIS), y específicamente en aquellas gestiones de compra de prestaciones de alto costo y baja incidencia, absolutamente discrecionales y direccionadas al conjunto de proveedores, que, aliados con los funcionarios, eran parte del esquema donde quedaban evidenciados notorios sobreprecios que, al no ser compras por licitación como marca la ley nadie cuestionaba, informó Data Clave.

Cuando estalló el escándalo se quemaron dos fusibles: el primero y obvio fue el mismo Spagnuolo, responsable máximo de la Andis desde diciembre de 2023 hasta agosto de 2025, que “renunció” silenciosamente al cargo y se recluyó en su casa del country de zona norte, acompañado solo por su máquina de contar billetes.

El segundo fue Daniel María Garbellini, director nacional de Acceso a los Servicios de Salud de la Andis, desde el 3 de junio de 2024 hasta el 21 de agosto de 2025, y que fungía como el dependiente que recibía órdenes y las ejecutaba en este plan de latrocinio a los más débiles.

“Mediante acciones concretas, ambos [Spagnuolo y Garbellini] garantizaron que la Andis funcionara como una agencia al servicio del interés privado; todo lo cual es contrario a los fines de dicha entidad, especialmente pensada para diseñar e implementar políticas sociales para personas vulnerables”, dice el fiscal.

A diferencia de Spagnuolo, Garbellini no era la primera vez que trabajaba en la Andis. Ya lo había hecho durante el macrismo entre 2018 y 2019 y por entonces tenía un jefe que ocupaba el cargo que luego él cubrió con la administración libertaria.

Pablo Atchabahian, quien, ya sin rol alguno dentro del organismo, seguía operando desde fuera y daba las órdenes acerca de a qué laboratorios bajarle el pulgar y a cuáles favorecer, sobre todo a aquellos en los que él tenía algún tipo de participación o vínculo: Roche y Génesis. Atchabahian no solo había sido jefe de Garbellini; es hasta hoy su mejor amigo, señalan Mauro Federico e Ivy Cángaro en Data Clave.

Spagnuolo entrando a la casa de Calvete.

Pero nada de esto lo hacían solos. Dentro de la Andis contaban con otros aliados, como Luciana Ferrari, que había sido directora de Prestaciones Médicas del organismo también durante el macrismo, y actualmente trabaja en el laboratorio Roche. Ella era una operadora externa, puesto que, sin estar designada en la Andis, cumplía órdenes de Atchabahian y Garbellini dentro de la agencia, entre las que se incluían la gestión de facturación e ingreso al sistema operativo algo que hacía de manera externa, información anticipada acerca del llamado a compulsas, y de los acuerdos con otras droguerías.

El que sí es funcionario de la agencia es Matías Javier Palotti, que recibió órdenes de Atchabahian de “despedir gente sin piedad”. Se lo cuenta a Garbellini en un mensaje de audio: “Che, me acaba de escribir, sin piedad, lo más rápido posible, y quien va a traer la horda de abogados para representarnos, este, este parece puto con culo ajeno.”

Palotti habría desempeñado funciones anteriormente en la Municipalidad de Morón, en la Corporación Buenos Aires y en el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde habría compartido tareas con Garbellini. Luego, fue llevado por este como asesor legal de la agencia nacional de discapacidad.

Como varios de ellos, Palotti también atiende del otro lado del mostrador: tiene aceitados vínculos con la Droguería Profarma, con la que también tiene relación otro actor preponderante de esta trama, figura mediática por otra de sus labores como representante del Instituto de Consumo Masivo, Miguel Ángel Calvete.

Calvete era un hombre de confianza de Spagnuolo y de Garbellini, al punto que solían reunirse socialmente en bares, restoranes y hasta en su propia casa. La presentación dice textualmente: “Miguel Ángel Calvete coordinó pagos y gestionó cobros para otras droguerías y firmas del rubro (como por ejemplo: Laboratorio Ortopédico Sagues S.R.L., Grupo Alemana, MED-EL Latinoamérica). De este modo, su rol era el de fungir como conector entre la Andis y el sector privado vinculado a la salud. A su vez, fue uno de los encargados de gestionar numerosos pagos indebidos” a funcionarios de la Andis.

Calvete compartía todo con su esposa, Guadalupe Muñoz. Spagnuolo recibió de ambos $ 5.000.000 en efectivo. Esta información se desprende de una conversación mantenida entre Calvete y Muñoz, en la que este le pide a su pareja “cinco palos” en efectivo en pesos. Cuando ella le pregunta para quién es esa suma de dinero, Calvete le responde que es para “el boludo del pelado que viaja a Israel y no tiene efectivo en pesos”. Finalmente, el extitular de Andis no viajó, pero sí lo hizo Garbellini.

Ornella Calvete es hija de Miguel Ángel Calvete y funcionaria pública con el cargo de directora nacional de Desarrollo Regional y Sectorial de la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía de la Nación desde el 1 de septiembre de 2024.

Ornella Calvete. NA/Redes sociales

El intercambio de mensajes entre padre e hija es profuso. El 10 de septiembre de 2025, Ornella Calvete insiste a su padre agendado como Carmela Vivaldi que intermedie con Claudio, de Ortopedia Alemana. Su padre le dice que ya concretó una reunión, a lo cual ella le desea éxitos y le dice que si todo sale bien le compra algo lindo, “una lambo, una granja, lo que quieras”. Por su parte, Miguel Ángel Calvete le responde: “No hace falta… con el 3% a KM está perfecto”.

Cuando el escándalo de las coimas ya se había hecho público, la hija vuelve a escribirle al padre, el 12 de septiembre de 2025, para contarle que en la planta baja parecería ser de su vivienda había quince policías y a continuación le dice: “No sé si es por el cabeza de rodilla o qué”.

Luego de intercambiar stickers, Calvete le aconseja a su hija que “se haga la gila”. El 9 de octubre, cuando finalmente la Justicia allanó la casa de Ornella, encontró 700 000 dólares en billetes que no pudo justificar ni haciéndose la gila; aunque unos días antes le había dicho al padre que se justificaría diciendo “que se la prestó alguien por si entran acá y me ven con la mossssca”.

Cuando Spagnuolo cae en desgracia, Calvete da la orden a Julio César Viera, quien era su mano derecha en la logística del dinero que bloquee al “pelado”, que borre con topitos el historial de llamadas y que a él lo ponga con un nombre chino. Spagnuolo también lo tenía agendado a Calvete como Centeno.

En verdad, Calvete describió buena parte de esta operatoria en cuadernos que se secuestraron en el allanamiento a su casa y en ellos aparecieron los nombres de Roger Grant, Eduardo Nelio Pino González y Lorena Di Giorno, entre otros.

Para Picardi, Calvete “operó como un verdadero director paraestatal de la Andis”, a los fines de “garantizar que el esquema de corrupción funcione en beneficio de las firmas que integran el entramado ilegal”.

Agrega que él se encargaría “del lavado del dinero obtenido en forma espuria de la agencia de discapacidad, (que) sería ubicado en terceras firmas que no guardan en principio vinculación con el sector de las droguerías y firmas proveedoras de insumos de alto costo y baja incidencia. Miguel Ángel Calvete giraba dinero en forma reiterada a Sergio Mastropietro (Baires Fly S.A.) y a Alan Pocoví”.

Roger Grant es coordinador de Gestión de Urgencias de la Dirección Nacional de Acceso a los Servicios de Salud de la Andis y fungió como el ejecutor directo de los mandatos de Garbellini.

Siempre según la investigación del fiscal, Grant le consultaba y procedía de conformidad en todo lo relativo a las contrataciones de medicamentos y sabía quiénes iban o no a cotizar; manejaba los tiempos del proceso; ejecutaba instrucciones sobre a qué droguerías dar o no de alta en el sistema; y se interiorizaba sobre quiénes habían “podido” cotizar.

Eduardo Nelio González es director nacional de Apoyos y Asignaciones Económicas de la Andis y fue designado recién en junio de 2015; sin embargo, cumplía funciones informalmente desde mucho tiempo antes, al punto que hay numerosos mensajes intradepartamentales que dicen, por ejemplo, “consultalo con Pino”.

Lorena Di Giorno, quien también responde a Calvete, fue su socia en diversos emprendimientos comerciales, realizaba pagos y diversos movimientos de dinero a personas físicas y/o jurídicas vinculadas al sector de las droguerías y empresas de insumos.

De todo esto daba cuenta a Calvete, tal como consta en el intercambio de chats, y además solía pasar por la casa de la calle Defensa del empresario a llevar y traer dinero en cifras multimillonarias.

Alan Pocoví, hijo del empresario mileísta Marcelo Pocoví y quien fue además pareja de Zulemita Menem y padre de su hijo más pequeño sería, según la investigación, uno de los responsables del blanqueo de los capitales producidos por el latrocinio en la Andis.

De las transferencias se encargaba Calvete, algo que se desprende de los mensajes de WhatsApp que intercambiaban profusamente. Allí se advierte que movilizaban en forma regular importantes sumas dinerarias en moneda local y estadounidense, y que parte de los fondos recibidos por Pocovi serían invertidos en criptomonedas mediante la aplicación “Neblockshain”.

El otro responsable del blanqueo sería Sergio Mastropietro, también parte del entramado ilegal, de larga trayectoria en el grupo Socma, de la familia Macri, y responsable de líneas de aviación, fue quien entre otras cosas presentó al caído en desgracia José Luis Espert con el narcolavador Fred Machado. Mastropietro fue dos veces a visitar a Spagnuolo en su casa del lote 180 del barrio privado Altos de Campo Grande.

Lo hizo el 30 de marzo y el 3 de mayo de 2025 y coincidió allí con Calvete y con su esposa. ¿Habrán usado la máquina de contar billetes que Spagnuolo compró solo porque estaba en oferta en el Coto de Pilar? Calvete y su esposa, además, visitaron al Pelado en cinco oportunidades más entre junio de 2024 y mayo de 2025.

Pocoví y Mastropietro también figuran en un listado de los cuadernos de Calvete.

Las droguerías

Cuatro empresas fueron las principales receptoras de amplias sumas de dinero de manera indebida. Droguería Profarma S.A., Drogueria Génesis S.A., Droguería New Farma S.A. y Droguería Floresta S.A. Estas cuatro, en acuerdo con las autoridades de la Andis, alternaron ganancias y recibieron sumas millonarias de manera permanente, durante el periodo investigado.

No puede olvidarse en este universo de conexiones que Calvete es socio gerente y accionista mayoritario de Indecom S.R.L., donde Ruth Noemí Lozano es accionista minoritaria, quien a la vez figura como presidenta y accionista principal de Profarma S.A.

De este modo, se advierte una interdependencia entre ambas sociedades, que funcionaban de manera complementaria en la provisión de medicamentos e insumos y en la gestión de cobros ante la Andis, articuladas bajo la dirección de un mismo grupo de control.

CGP
Foto: Spagnuolo, captado por una cámara en la casa de Calvete.

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