El Vera reabre sus puertas: el gran salto tecnológico que pone al centenario teatro en la vanguardia

Después de 5 años cerrado por refacciones, el Teatro Oficial Juan de Vera, de esta capital, reabrirá este martes sus puertas, con una función inaugural de la que participarán 200 artistas y se estrenará una obra cuyo título marca el inicio de una nueva etapa: Renace.

El Teatro Vera, que abrió hace 112 años y es un monumento histórico, reabrirá dotado de tecnología de punta, como el sistema de sonido y otros inclusivos, para que no videntes o hipoacúsicos puedan disfrutar del arte en sus instalaciones.

“Todo lo que pasó acá en el teatro es una obra civil que no es visible, pero era indispensable para que esto siga en pie”, dijo Marta Vizcaíno, directora técnica del Vera. Las intervenciones abarcaron el reemplazo integral de instalaciones eléctricas, sanitarias, de sonido e iluminación, y la incorporación de tecnología de última generación en redes débiles (internet, cámaras, streaming) y sistemas de prevención de incendios, incluyendo tanques de reserva de 40 000 litros, explicó.

También se renovó el escenario, que dejó atrás su antigua estructura de 90 puntales de madera para adoptar un moderno sistema metálico con apenas 24 puntales. Esta mejora no solo garantiza mayor seguridad, sino que también permite aprovechar espacios como el subsuelo del escenario, antes inaccesible. “Hoy la orquesta puede salir desde abajo sin problemas. Antes, eso era impensado”, señaló Vizcaíno.

Además, se modernizó la escenotecnia, que ahora se encuentra a la par de los principales teatros del país como el Cervantes o el Colón. “A nivel tecnología, somos una escala menor, pero más avanzada en este momento, porque hicimos todo desde cero”, sostuvo.

Se renovó toda la instalación eléctrica, que constaba de cables de tela y papel, originales de hace 100 años, y el de detectores de humo y sistemas automáticos contra incendios. Ahora, toda la iluminación es con led. “Estas son las obras más serias que tuvo el edificio”, remarcó Vizcaíno.

En cuanto a los espacios destinados a los artistas, también hubo una transformación. Se construyeron camarines nuevos con agua caliente, baños modernos, un ascensor para conectar las salas de ensayo con el escenario y dos espacios de ensayo completamente equipados con barras, espejos y pisos de madera. “Es la primera vez que se piensa una intervención desde el punto de vista del artista, no solo del público”, explicó.

Las butacas, por su parte, se conservaron debido a su notable calidad original. Se trabajó en cambio sobre detalles como alfombras y pisos, mientras que la estructura acústica del teatro se mantuvo inalterada debido a su excelente rendimiento.

“La acústica y el nivel de solidez del edificio son impresionantes. No tiene una sola fisura. Es lo que más tenemos que cuidar”, destacó la arquitecta.

En cambio, la histórica cúpula del teatro fue restaurada. Su sistema de apertura, que tardará cuatro minutos en completarse, fue renovado completamente y se están instalando pasarelas técnicas para facilitar su operación sin comprometer la seguridad del personal.

Renace, que se presentará el miércoles en dos funciones gratuitas, relata la historia de los más de 100 años de actividad cultural y teatral de la ciudad, con el Vera como eje de la puesta en escena.

Según los organizadores, “permitirá a muchos dimensionar lo que significa haber apostado a su reparación en estos últimos años, con modificaciones estructurales que en algunos casos eran ‘imprescindibles’ para que siguiera en pie, y que en otros aspectos lo actualizaron con prestaciones que solo los mejores teatros del país y del mundo tienen.

En el Vera actuaron Los Niños Cantores de Viena, Maya Plisétskaya, del ballet de la Ópera de Kiev; Julio Bocca y Maximiliano Guerra, y cobijó los estrenos de las películas de Chaplin y de Bergman, entre muchos otros eventos.

Vizcaíno dijo que la modernización del Teatro Vera permitirá diseñar hasta tres espectáculos por día gracias a la nueva maquinaria automatizada: “No hay necesidad de subir o bajar varas manualmente, todo se programa”, explicó.

“Hoy, las varas de luces se suben y bajan con 12 motores, todo automatizado. Antes, montar un espectáculo llevaba días; ahora, el trabajo será más seguro y productivo”, especificó.

La directora comparó la obra con la de teatros como el Cervantes o el Colón: “Ellos renuevan por etapas, nosotros pudimos hacerlo todo de cero. No hay parte del edificio que no esté contemplada o renovada”. Así, consideró que esta inversión abre oportunidades para la formación técnica y artística local: “Esto nos obliga a formarnos todos en el cuidado y preservación de lo nuevo que tenemos”.

CGP