El arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, pidió ser “protagonistas y constructores de un futuro mejor en el cual la inclusión, el acuerdo y la búsqueda del bien común promuevan la unidad y la reconciliación en estos contextos marcados por las divisiones, agresiones y descalificaciones”.
“No nos acostumbremos ni naturalicemos modos y estilos de comunicación y de uso del lenguaje que producen daño, crean diferencias, ahondan grietas, distancian a las personas, etc.”, dijo Larregain en la homilía del tedeum por el 25 de Mayo, en la iglesia de la Merced.
El obispo recordó que Argentina, “crisol de razas y culturas, es un ejemplo de convivencia pacífica y sana, de armonizar diferencias, tender y construir puentes”, y recordó al papa Francisco, fallecido el 21 de abril pasado, al mencionar la “cultura del diálogo y del encuentro”.
“En estos días el papa León XIV nos dice que ´la paz se construye en el corazón y a partir del corazón, arrancando el orgullo y las reivindicaciones, y midiendo el lenguaje, porque también se puede herir y matar con palabras, no sólo con las armas’”.
“Todos tenemos mucho por aportar para la construcción de la comunidad nacional y de una sociedad unida, inclusiva, que valore la diversidad y busque la reconciliación, el diálogo y la paz. Seamos incansables constructores de puentes entre los diversos sectores de la sociedad que ayuden a acercar distancias”, afirmó el prelado.

Pidió que este aniversario de la Revolución de Mayo “sea recordatorio constante y permanente de quienes lucharon y dieron la vida por nuestra independencia y de la importancia de preservar los valores que nos legaron: libertad, justicia e igualdad”.
“Comprometámonos a trabajar por una patria donde lo expresado anteriormente sea una realidad, donde la educación y el trabajo dignifiquen a todos sus habitantes”, señaló Larregain, ante la presencia del gobernador Gustavo Valdés, que asistió al tedeum.
CGP
