Rusia-Ucrania | Lo que sabe del día 85 de la guerra

Foto: el soldado ruso Vadim Shishimarin, de 21 años, sospechoso de violaciones de las leyes y normas de la guerra, se sienta dentro de la jaula de los acusados ​​durante una audiencia judicial, en Kiev, el 18 de mayo de 2022. Viacheslav Ratynskyi/Reuters.


Rusia dijo este jueves que cientos de soldados ucranianos que quedaban en la ciudad de Mariúpol se rindieron, con lo que el total se elevó a 1730, mientras que la Cruz Roja dijo que los registró como prisioneros de guerra.

El Comité Internacional de la Cruz Roja informó que el registro de los prisioneros de guerra ucranianos, entre los cuales hay soldados heridos, comenzó este miércoles en virtud de un acuerdo entre Ucrania y Rusia.

La organización humanitaria internacional con sede en Ginebra, que tiene experiencia con prisioneros de guerra e intercambio de prisioneros, dijo, sin embargo, que sus equipos no trasladaron a los combatientes “a los lugares donde están retenidos”, que no precisó.

La suerte que correrán los soldados que estaban atrincherados en la acería Azovstal de la devastada Mariúpol luego de que el liderazgo militar ucraniano les permitiera rendirse es incierta.

Algunos de ellos fueron llevados por tropas rusas a una colonia penitenciara en territorio de la región oriental donde queda Mariúpol, conocida como Donbás, bajo control de separatistas prorrusos.

En Moscú, el Ministerio de Defensa dijo que 771 combatientes más del batallón ucraniano atrincherado en túneles y búnkeres salieron de la planta siderúrgica en las últimas 24 horas.

“En las últimas 24 horas, 771 combatientes del regimiento nacionalista de Azov se rindieron”, indicó el Ministerio en su informe diario del conflicto.

“En total, desde el 16 de mayo 1730 combatientes se rindieron, incluyendo 80 heridos”, agregó, informó la agencia de noticias AFP.

El Ministerio difundió un video que muestra a soldados saliendo de la planta, algunos visiblemente heridos y otros utilizando muletas. Soldados rusos los cachean e inspeccionan sus mochilas mientras salen.

El Ministerio dijo que los soldados heridos fueron trasladados a un hospital en territorio controlado por Rusia en el este de Ucrania.

Kiev ha indicado que buscará un intercambio de prisioneros, pero Moscú no ha dado una respuesta definitiva sobre esta cuestión.

La Cruz Roja dijo que reglas de la Convención de Ginebra sobre el trato de prisioneros obligan a autorizarla a entrevistar a los soldados capturados “sin testigos” y que las visitas a ellos no deben ser “restringidas indebidamente”.

La Cruz Roja no dijo cuántos prisioneros de guerra ucranianos fueron registrados en Mariúpol entre los que estaban en la acería, que era el único lugar de la sureña ciudad donde todavía quedaban combatientes ucranianos.

Rusia conquistó la sureña ciudad portuaria a orillas del mar de Azov hace un mes luego de bombardearla y sitiarla durante semanas.

No queda claro cuántos soldados más quedan en Azovstal. Rusia estimó previamente que había unos 2000.

“Pido perdón”

Vadim Shishimarin, el primer soldado ruso juzgado en Ucrania por crímenes de guerra, pidió “perdón” este jueves ante un tribunal de Kiev, al detallar cómo mató a un civil al inicio de la invasión iniciada el 24 de febrero pasado.

“Sé que no podrá perdonarme, pero de todos modos pido perdón”, dijo el sargento ruso de 21 años a la esposa del hombre, de 62 años, a quien admitió haber matado en el noreste de Ucrania el 28 de febrero.

El militar se enfrenta a una posible cadena perpetua en Ucrania por cargos de crímenes de guerra y asesinato premeditado, puntualizó la agencia de noticias AFP.

Shishimarin declaró ante el tribunal que disparó al hombre cuando él y varios otros soldados rusos se retiraban e intentaban reunirse con sus unidades en Rusia.

Los soldados encontraron un automóvil civil, un Volkswagen, que secuestraron.

“Queríamos llegar adonde estaba nuestro Ejército y volver a Rusia”, explicó Shishimarin. “En el camino, mientras conducíamos, vimos a un hombre. Estaba hablando por teléfono y dijo que nos entregaría”, prosiguió.

Shishimarin detalló que otro soldado ruso que viajaba en el mismo coche –que según él no era su comandante y al que llamó un soldado “desconocido”–, le dijo que disparara.

“Empezó a decir en tono contundente que debía disparar”, declaró ante el tribunal. “Me dijo que si no lo hacía podría ser peligroso. Le disparé a corta distancia y lo maté”, confesó.

El soldado, vestido con una capucha gris y azul, miraba hacia el suelo con la cabeza apoyada en la caja de cristal de la defensa donde se encontraba mientras Katerina Shelipova declaraba sobre la muerte de su marido.

Se espera que otros soldados rusos sean juzgados en breve en Ucrania, ya que Kiev afirma haber abierto miles de casos de crímenes de guerra desde que Moscú lanzó su invasión.

Con información de las agencias Télam y Reuters

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