A través de 264 registros, se confirmó la presencia en Corrientes de 11 especies de mamíferos nativos, entre ellos, el ocelote (Leopardus pardalis) —una especie clasificada como vulnerable a nivel nacional— y otras especies de valor como el tamanduá (Tamandua tetradactyla) y la paca (Cuniculus paca), ambas cercanas a la amenaza.
El monitoreo se realizó en 12 estaciones distribuidas entre mogotes de monte nativo y forestaciones, sin el uso de cebos ni interferencias. Esta metodología permite registrar especies sin alterar su comportamiento natural, aportando datos valiosos sobre su abundancia relativa, patrones de actividad, y uso de hábitat, informó la Asociación Forestal Argentina (AFOA).
El trabajo detectó además 15 especies de aves, entre ellas, una que representa el primer registro formal para Corrientes: la paloma montera castaña (Geotrygon montana).

La Fundación ProYungas y la empresa Bosques del Plata brindaron los datos del último relevamiento realizado en 2023 en predios vinculados a la cuenca del bañado Virocay y el arroyo Yohaza, donde se obtuvieron más de 4900 imágenes en 576 días cámara.
Corrientes cuenta hoy con más de 500 000 hectáreas de forestaciones implantadas. Es así la provincia con mayor superficie del país y, junto con Misiones, produce más del 70 % de la madera comercial.
“Entender el rol de estas plantaciones dentro del ecosistema es esencial. El sector forestal no es solo parte del paisaje productivo, sino también del entramado ecológico que puede sostener especies clave si se maneja con planificación y responsabilidad”, dice un informe de la AFOA Corrientes.
La entidad señala que el sector forestal de la provincia “se posiciona como un actor clave en el estudio y la conservación de la fauna nativa”.

“En un contexto donde el desarrollo productivo y el cuidado ambiental parecen a veces opuestos, esta experiencia demuestra que es posible integrarlos de forma planificada, sostenida en el tiempo y basada en evidencia científica”, agrega.
Empresas de Corrientes realizan monitoreos de fauna silvestre en las plantaciones forestales y zonas de AVC (alto valor de conservación) con técnicas modernas y no invasivas como el uso de cámaras trampa.
Estos estudios permiten relevar la presencia de mamíferos medianos y grandes en sus predios, generando información valiosa sobre la riqueza, distribución y comportamiento de especies, muchas de ellas protegidas o en peligro.

El monitoreo sirve también para construir corredores biológicos, reconocer áreas de refugio para fauna y sensibilizar al personal forestal en conservación de biodiversidad.
Se busca identificar y mitigar posibles impactos negativos de las actividades en la fauna local, promoviendo prácticas de manejo sostenible que favorezcan tanto la producción forestal como la protección de la vida silvestre.
“Los datos generados no solo enriquecen el conocimiento científico de la región, sino que también abren nuevas puertas para políticas de manejo sustentable, planificación territorial y educación ambiental”, explica la AFOA.
CGP
